Pero ¿qué hay cuando cada vez que saltas al vacío pierdes todo lo que has invertido en ello? Nada. Es como cuando te despiertas en la cama después de una noche de pesadillas sin tregua y, por el motivo que sea, no puedes volver a conciliar el sueño. Una mezcla de decepción y frustración. Son las ganas de crear una máquina del tiempo para reescribir tu vida con la certeza de no volver a cometer ese error. No obstante, olvidamos que si no es ese, mañana será otro; y, como por arte de magia, nos vemos en medio de un círculo vicioso del que no podemos salir. Así que supongo que lo único que nos queda es continuar. De la misma forma en que un bebé aprende a caminar. Sus piernas flojean. Se cae una y otra vez. Sin embargo, eso no le impide levantarse y dar al fin sus primeros pasos en un camino que será con el tiempo más y más difícil. Yo sé andar. Y tú también. ¿Por qué entonces no vamos a poder ponernos en pie de nuevo? No encuentro una razón convincente. A pesar de todo, sigo escondida entre las sábanas negándome a abrir los ojos, evitando participar en este cruce de destinos que llamamos vida.
sábado, 10 de julio de 2010
Sin riesgo, no hay recompensa.
Pero ¿qué hay cuando cada vez que saltas al vacío pierdes todo lo que has invertido en ello? Nada. Es como cuando te despiertas en la cama después de una noche de pesadillas sin tregua y, por el motivo que sea, no puedes volver a conciliar el sueño. Una mezcla de decepción y frustración. Son las ganas de crear una máquina del tiempo para reescribir tu vida con la certeza de no volver a cometer ese error. No obstante, olvidamos que si no es ese, mañana será otro; y, como por arte de magia, nos vemos en medio de un círculo vicioso del que no podemos salir. Así que supongo que lo único que nos queda es continuar. De la misma forma en que un bebé aprende a caminar. Sus piernas flojean. Se cae una y otra vez. Sin embargo, eso no le impide levantarse y dar al fin sus primeros pasos en un camino que será con el tiempo más y más difícil. Yo sé andar. Y tú también. ¿Por qué entonces no vamos a poder ponernos en pie de nuevo? No encuentro una razón convincente. A pesar de todo, sigo escondida entre las sábanas negándome a abrir los ojos, evitando participar en este cruce de destinos que llamamos vida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
La mejor frase es la 1º...por qué tendremos que perderlo todo?¿
ResponderEliminarAllanita
Será porque es la única manera de aprender a apreciar lo q tenemos, aunque por norma general lo hacemos cuando ya es tarde.
ResponderEliminarEs la primera vez que me paso por tu blog y me ha dejado muy buen sabor de boca. FELICIDADES!!
ResponderEliminarSeguire pendiente de tus próximas entradas para seguir comentandote. UN ABRAZO!!
Gracias por pasarte, me encantaron tus palabras!
ResponderEliminarMe gusta mucho como escribes. Estoy de acuerdo con lo de levantarse y seguir hacía delante que mencionas en esta entrada. Es precioso, de verdad. UN ABRAZO!!
Hasta la próxima entrada