
¿Nunca te has planteado cómo sería el mundo si no existiera ni si quiera el concepto de dinero? Imagina una sociedad en la que cada individuo tuviera un lugar específico en la pirámide del empleo guiado única y exclusivamente por su verdadera vocación. Una sociedad en la que el panadero hornee la masa de levadura sin pedir nada a cambio, el electricista arregle tus instalaciones solo para que funcionen bien, el médico te cure por la satisfacción de verte saludable y el profesor te enseñe hasta que sepas lo mismo que él. Casi parece imposible, ¿verdad? Puede que hace siglos existiera una comunidad así, pero el ser humano es extremadamente egoísta. El dinero corrompe el alma. Una guerra nunca empieza si no es por petróleo, un mineral que valga millones o algo similar que implique grandes beneficios. La gente roba o, lo que es peor, mata por dinero. La inmensa mayoría no ve riqueza más allá de un puñado de billetes de colores. Yo veo riqueza en las personas, en su misterio, su mirada, su sonrisa, sus lágrimas, su esfuerzo, su valentía, su corazón y me corroe ser una víctima más del capitalismo. Pero no puedo luchar sola, ni si quiera contra mi propia ambición.
Muy bonito!
ResponderEliminarLo que más me cuesta imaginar es que la gente hiciera su trabajo con amor...